Es de madrugada y deberia andar, ir entre las sombras cortadas de falso ocaso; nadie sabe como se vive ahora, cuando hay pajaros que ahora vuelan y no vuelan mas.
Una vez de madrugada comi todos los pedazos de estrellas, e hice de tu boca todas las piezas de una oscuridad y la desilusion. Despues, tus ojos sonrieron; los pajaros de la madrugada lloraron y volaron y de un camion con botellas algo de vidrio se rompio del alba.
La madrugada me envuelve en una sabana de aguas, de perfumes y de sombras. Las liquidas miradas, los azules sueños, los suaves brillos que penden, a punto de caer. Todo corre por canaletas y agita los arboles en su follaje e invade tus pasos y tu pelo, y se agarra a tu cintura, y te deja y se deja correr. Los dedos se me escapan de los dedos y las caricias vuelan como arenas dulces untando el viento; solo las cosas que anudaba -de parpados caidos, como pensando nada-, y desanudaba en mi cuerpo -los dedos se me escapan de los dedos y las caricias vuelan como arenas dulces untando el viento- las echaba lejos como flechas y como acero que hendía millones de milimetros hasta la puerta de tu casa, si me ladra el perro. Todo lo demas corre por canaletas y agita los arboles en su follaje; todo lo demas es puro viento.
a punto de ceder